El pasado fin de semana estuvimos de celebración y es que nuestras gemelas cumplían 1 añito. Buscamos un lugar costero con playa, que dieran buen tiempo y que tuviera carril bici y aparecimos en el Saler (Valencia). El primer día montamos en las bicis y fuimos desde El Saler hasta la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, en apenas 40 minutos, pedaleando tranquilamente por el carril bici que va paralelo a la playa, pasando por las huertas y algún que otro puente.

Comimos y entramos en el Oceonografic, no sin preguntarnos antes si no era una incongruencia contribuir a que los animales vivan encerrados fuera de su hábitat para nuestro disfrute. Decidimos entrar para tener más argumentos a favor y en contra. Bucear es una práctica que me aterra pero estar allí debajo observando tanta cantidad de especies es bello y reconfortante. Yo y mis preocupaciones eran minúsculas ante tanta naturaleza desconocida.

La beluga y la morsa nos dio mucha pena, que hacían una y otra vez el mismo recorrido dentro del acuario de forma algo enfermiza.., una y otra vez, una y otra vez y nos encontramos con una foca que interactuaba con el otro lado, es decir nosotros, y arrancaba risas y atención. Los delfines hicieron su espectáculo mientras se narraba la importancia de cuidar nuestros océanos y mares, así como preservar la naturaleza tratando de reducir los residuos y plásticos vertidos por el ser humano.

Con tanto entretenimiento se nos hizo tarde y la vuelta por el carril bici en la zona urbana tenía luces, hasta que llegamos a la zona paralela a la playa, donde solo nos alumbraba la luz delantera de nuestras bicis y las estrellas nos guiaban.

Al día siguiente un paseo por la playa del Palmar y vuelta por un camino interior de bosque, donde hay más carril bici que va paralelo a la playa hacia la Albufera. (Pinchar aquí para ver el plano de los carriles bici en Valencia).

Por la tarde fuimos a Serra, un pueblo de montaña con una ruta hasta un castillo muy en la cima. Tan en la cima, que portar a las peques en nuestras mochilas nos dejó sólo hacer 3/4 del camino, para terminar el día en Náquera y dormir en un sitio más que precioso, desde donde se ve la ciudad de Valencia y el mar al fondo.

Soplamos las velas, pedimos muchos deseos y lo pasamos estupendamente:-))

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